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martes, 5 de mayo de 2015

Historia del fútbol en Villarta

                               por  Antonio Alonso

 Hace más de 50 años empezamos a dar algunas patadas a algo redondo llamado pelota por su escasa circunferencia.

La mayoría de las veces era de trapo, hasta que el Señor Julián El cartero ,que a la vez era zapatero, se encontró un balón de rugbi en forma de melón -no sé de donde- que no tardó en adaptarlo y hacerlo completamente redondo. Fue el primer balón de cuero que pisaba Villarta.

Solo solían jugar los estudiantes cuando venían en verano, eran mayores que nosotros y nosotros solíamos hacer de recogepelotas. Cuando a lo último se debilitaba algún equipo porque se iban largando a sus casas nos daban la oportunidad de entrar y dar alguna patada, aunque fuese mal.

El primer campo era la cerca de Bernabé, que no decía nada aunque jugaran en ella. Solo se suspendían los partidos cuando pastaba el ganado.

Luego se empezó a jugar un poco en las erillas: con una pendiente de un 10%, lleno de piedras y dos socavones llenos de agua que olían mal en el fondo, que llamábamos pedreras pues de allí sacaros la piedra para las paredes de alguna cerca. Pero normalmente en las erillas se jugaba poco dado que en las fechas que solían venir los estudiantes era tiempo de recolección y lo que llamábamos campo de fútbol estaba lleno de eras, y hasta que no terminaban no se podía jugar. Teníamos que irnos a otros sitios como la cerca del Tío Gerardo o cualquier otro sitio más o menos llano.

Luego se marcó un terreno en las Eras de la mesa, no estaba marcado como tal, se cantaba fuera cuando el balón se metía entre entre el Cantueso –aquí llamado Tomillo-. Las porterías eran dos palos y una cuerda, no tenía larguero. Pero este campo tenía un inconveniente, que si se salía por uno de los laterales el balón podía correr medio kilometro pendiente abajo.

Fue allí donde se celebró el primer partido contra otro pueblo. Fue contra Herrera del duque.  Los árbitros solían ser caseros; no solo aquí sino en todos los pueblos, se solía pitar antes de después dependiendo del resultado a favor o en contra del pueblo.

  Luego cambiamos de campo y fuimos a parar a orillas del Guadiana. El campo no era Maracaná, pero teníamos el baño cerca y eso era un aliciente más para ir a jugar al fútbol, y aparte de jugar contra otros pueblos se organizaban otro tipo de partidos. Como Estudiantes contra los del pueblo, ya que cuando hacían el equipo solo se alineaban ellos para exhibirse en fiestas, y había un cierto pique entre unos y otros.

También se empezaron a organizar partidos de Solteros y Casados o El santo contra La plaza,y eso era ya rivalidad local que estaba cargada de morbo.

Se dejó aquel campo y otra vez a las erillas. Y fue cuando la gente joven empezó a presionar para que nos arreglaran el campo -siendo alcalde el Sr Emilio Fernández Gascón-. Era pequeño, pero llano, con porterías de hierro y redes, toda una novedad.  Hicimos un equipo, dotado hasta con nuestro propio carnet. Los propios jugadores pintábamos el campo, recogíamos las redes diariamente para que nadie las destrozara etc.  Eso solo duró 4 o 5 años, ya que los que jugaban al fútbol empezaron a migrar y el pueblo cada vez tenía menos cantera. El campo campo de las erillas quedó para el recuerdo de unos cuantos como yo, ya que mandatario tras mandatario lo van despellejando vivo, si hay que hacer una nave: a las erillas; un punto limpio: a las erillas; una cancha de futbito: a las erillas.  Y se van comiendo el campo poco a poco. La luz está en el campo pero sin electricidad para el campo. Esperando a que llegue para hacer allí el Botellón, esto quizá no forme parte de la historia del futbol, pero la deteriora.

 

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bien pinta mi amigo (Carlos Lapetra) Pero que mal escribes jodio, un cariñoso saludo,

jose luis ramos dijo...

¡Bien Alonso!, por animarte a escribir y contar datos y aspectos que desconocíamos.Seguro que hay muchas más cosas en el tintero.
saludos

Villarta Montes dijo...

juan carlos
el valor del cronista y crónica está en los hechos. Una generación que no pudo contar con las universidades y medios que otros sí tuvimos, tal vez no estructure el texto cm otros. pero el relato está ahí y su valor es indiscutible.

Tenía ser la leche jugar junto a Guadíana.

Anónimo dijo...

Qué suerte he tenido de nacer, para callar cuando hablan los que saben,
aprender a escuchar, esa es la clave,
si se tienen intenciones de de saber.
Y me da igual si el que sabe, es muy leído, o simplemente lo aprendió de la sabiduría popular.

Anónimo dijo...

Di que sí!!!.

Anónimo dijo...

Nunca pensé, que un comentario,
mitad(LLamemosle, jocoso, ó
cariñoso)En tanto en cuanto, que mi amistad, con el aludido, es
incuestionable, diera de sï,
una respuesta, tan absurda como
desproporcionada.
(Hay que saber leer entre lineas).
Y ahora alaaa, otro puyazo.
al comdentario.

Anónimo dijo...

Aquí no habido respuestas, ni criticas, ni puyas, como se ve solo hay reflexiones, quizá una ínfima intromisión en el comentario de un amigo a otro, siempre sin la intención de desagradar y mucho menos ofender, la próxima intentaremos no entrometernos en comentarios ajenos, pues no es nuestra intención molestar.