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jueves, 29 de junio de 2017


Hay quien no le gusta eso de cumplir años, no le gusta hacerse viejo.

Personalmente entre cumplir años y dejar de cumplirlos siempre prefiero lo primero.


Pasa lo mismo con esta tontería de un mundo de ciudades ¿Pueden las ciudades sobrevivir sin el mundo rural?



De los 8,000 pueblos que hay en España, el 63% tienen menos de 1,000 habitantes. Es decir, el problema de la despoblación abarca casi dos tercios de España.

No es que nuestra Villarta esté malita, y nos de pena que se muera. Es un problema global.

Somos seres biológicos, dependemos del entorno.Aunque nos lo hayan hecho olvidar.

Parece que las ciudades prosperan y se mantienen en un vacío limpio de los vicios y atrasos de otro tiempo. En el fondo solo son parásitas del entorno.

Hemos vivido en una época donde el desarrollo se basaba en el consumo ingente de productos, que no reflejaban todos sus costes en el precio (En economía: Externalidades). Es decir eran falsamente baratos, pues los costes de contaminación, laborales, o de reciclaje los soportaba otro (o la naturaleza). Nos hemos alejado de la vida biológica de los pueblos; y los pueblos caen por el falso progreso (el muerto en la guerra siempre es el pobre, el parásito queda reforzado y se hace con el botín).



¿Y el valor que aportan los pueblos? ¿por qué no se contabilizan esas externalidades positivas? Mantener una biodiversidad, un pantano que dé electricidad a las ciudades, un bosque que sea sumidero del CO2 producido, cultivar los alimentos…. Asumir los costes de tener ciudades. Dispersar la inmensa presión sobre los recursos que implican las urbes (¿cuanto espacio requiere lo que consumes en un mes? Tejido, alimentos y material. Piénsalo un instante) .



Hoy traigo varios enlaces sobre el coste de la despoblación, y conferencias donde se buscan soluciones.

http://www.eldiario.es/clm/Castilla-La-Mancha-fiscalidad-herramienta-despoblacion_0_658634655.html


En varias de ellas se pone el foco en la gran importancia que tienen los pequeños empresarios, -comercios tradicionales y emprendedores que intentan crear- que son claves para el arraigo, y raíz para que otros generen iniciativas complementarias y casi un servicio público, sin ellos no hay pueblo.

Se plantea una fiscalidad más beneficiosa para las empresas en los pueblos, tratando de dar oxigeno a las ya existentes y atraer pequeñas empresas a través de beneficios fiscales, donde sea posible.



La presidenta de la Diputación de Cáceres pone el foco en la escasa dotación de los municipios. Pide al gobierno que mejore esta financiación; que se cambie la ley que impide superar un techo de gasto aún estando saneado y viable (es decir prohíbe inversiones fuera de los llamados gastos corrientes; y ata al ayuntamiento a la supervisión de otros órganos).

pide que la despoblación se convierta en un factor preferente cuando haya que repartir los fondos que recalen en España. Los gobiernos locales se encargarían de gestionarlos.



  Otros reivindican el valor ecológico del suelo, las especies, la superficie forestal y demás como activo frente a la amenaza del cambio climático. Se plantea la necesidad de una mejor gestión forestal -me acuerdo de los resineros- y el valor que tiene todo ello. Es decir, darle un valor monetario, y que quede en el territorio en forma de rentas y trabajo, lo que ahora solo es una externalidad positiva y abstracta.

 


Aunque sin duda -leídos varios artículos y textos- todos coinciden en la importancia de ciertos pilares básicos, que sin ellos es imposible: Internet de banda ancha y de calidad (Ocio, para los jóvenes; información y negocio para todos), Servicios Públicos de calidad e infraestructuras. Y lo más necesario de todo Actitud, rabia, no dejarse morir, y organizarse en torno a algo. (en cuanto a esto último: o se lleva muy en secreto y no me he enterado o… estamos jodidos).
 

 
 

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