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domingo, 23 de enero de 2011

BIENVENIDO A CASA



















Ayer, 22 de enero de 2011 a las cuatro de la tarde. Honorio Molina Merino (Comandante Honorio) llegaba a su pueblo para quedarse.
El acto de entrega de los restos tuvo lugar en Saceruela (CR) a las 11 de la mañana en el salón de actos del ayuntamiento. En el intervinieron varias autoridades y familiares. Por parte de Honorio hablo Susana Molina, quien leyó un texto escrito por José Luis Ramos Molina, y que también se leyó en la plaza de Villarta antes de trasladar los restos al cementerio, donde descansarán para siempre (que orgullo para Josema).
Personalmente quiero decir a Eloísa y a toda la familia que me alegro un mucho por ellos.
Aquí tenéis el texto de José Luis y algunas fotos.


HONORIO MOLINA MERINO: LA LUCHA POR LA LIBERTAD

Empecé a conocer la Historia de España desde muy pequeño. Tendría yo 6 ó 7 años .Mi abuela Julia (tía de Honorio) tenía un libro(el cual aún conservo como una joya sentimental), en el que ella había aprendido. Ella se lo sabía de memoria (que es como entonces se aprendía la historia) y así me lo contaba y relataba. Pero este libro, esta Historia de España, terminaba en el reinado de Alfonso XII. Así, mis primeros conocimientos históricos se hubiesen quedado incompletos en aquel tiempo, pues me faltaban los acontecimientos históricos más recientes: el reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Primo de Rivera, la 2ª República, la Guerra Civil, la post-guerra y la Dictadura de Franco, que por aquellos principios de los años 60 yo vivía.
Decía que, de estos acontecimientos más recientes, tuve puntual información de forma oral por mi abuelo Pedro(tío de Honorio) , pues fueron tiempos que él vivió como testigo directo.
Tengo grabadas aún en mi memoria aquellos relatos de invierno, sentado al calor de la lumbre, en aquella pobre y lúgubre casa, donde las personas compartíamos espacio con burros, cerdos y gallinas. Casas con un pequeño espacio que hacía las veces de cocina, salón comedor y donde transcurría casi toda la vida familiar. Ese espacio daba directamente a la calle a través de una puerta dividida en dos hojas: la de abajo que se cerraba con una aldabilla, una vez entrabas o salías, y la de arriba, que permanecía abierta y entornada.
Describo el lugar, para que ustedes se hagan una idea de donde se desarrollan los acontecimientos. Era pues, en este lugar, donde yo comencé a oír hablar por primera vez de Honorio, enmarcado en aquella Historia tan reciente, que en aquel momento aún no estaba escrita y que hoy, 22 de Enero de 2011, aún estamos escribiendo.
Por boca de mi abuelo conocí los horrores de la guerra y de la post-guerra, de los años de “las hambres”, de los sucesos del pueblo, de las personas que habían sufrido persecución, castigo y muerte después de terminar la guerra. Todo ello con nombres y apellidos, tanto de perseguidos como de perseguidores, tanto de castigados como castigadores y tanto de muertos como vivos. Me hablaba del “tío Julián”(padre de Honorio), que era el alcalde en el año 1936 cuando el triunfo del Frente Popular y durante la guerra. En sus palabras lo calificaba como de “muy buena persona: un cacho de pan”. De la “tía Marciana”(madre de Honorio y hermana de mi abuela Julia), recuerdo como me relataba cómo se la llevaron presa y la metieron en la cochera, junto a otros familiares y personas perseguidas; las pelaron, dejándolas calvas y dándoles aceite de ricino, con las consecuencias que ello traía acarreadas y que todos podemos imaginar. Moría en la cárcel de Mérida como consecuencia de una infeccíón de muelas, causa de las condiciones en las que se encontraba.
También conocí a través de sus narraciones lo que les ocurrió a aquellos 23 hombres que les dieron el “paseo” a la hoya de Fernando y cómo los habían fusilado (entre ellos al padre de Honorio, al que cortaron los testículos y se los colgaron del cuello) y les habían dejado sin enterrar, donde los perros hambrientos encontraron su festín.
Trágica y bárbara historia, que vista en la distancia de nuestros días podría parecernos una secuencia de hechos novelescos, si no fuera porque fue una cruel realidad.
Todas estas historias reales y tangibles eran narradas por mi abuelo. Unas me contaba un día, otras veces me contaba otras y en ocasiones me las volvía a contar, enriqueciéndolas con más detalles. Allí, al calor y a la luz de la lumbre las oía, aunque muchas veces las interrumpía mi madre (prima de Honorio) que también vivió aquellos años atroces, con expresiones como:
“Callaros de esas cosas, que van a pasar los guardias y nos van a llevar a la cárcel”.
Era tal el temor y terror que había, la falta de libertad, que el sólo hecho de hablar de los “guardias”, ataba la lengua a todo aquel que trataba de abrir la boca para decir algo que se refiriese a ella.
Y es en estas crónicas históricas de la Historia reciente de Villarta a través de mi abuelo, cuando comienzo a tener noticia de nuestro personaje: Honorio.
Ya desde aquellos momentos adquiere para mí la categoría de héroe. En mi mente tengo la idea, que se va forjando con aquellos relatos, de cómo era Honorio: alto, fuerte, sagaz, inteligente, decidido, noble y de gran corazón. No sé si realmente tenía o no estas cualidades, pero indudablemente en mí siguen perdurando desde mi infancia. A ello añadiría una cualidad más, aportada por los comentarios de mi madre, que aunque temía que “los guardias nos llevasen a la cárcel”, a veces también intervenía en la conversación. Así, recuerdo que de Honorio me decía: “era muy guapo, con una mata de pelo negro rizado”. Indudablemente en estas palabras , el cariño que sentía hacia su primo está mas que justificado.
Mi abuelo Pedro me contó cómo coincidió con Honorio, estando ambos presos, en la cárcel de Herrera. Mi abuelo, condenado a muerte, temía que cualquier noche viniesen a por él para darle el “paseo”, como a tantos otros, aunque al final le conmutaron la pena de muerte y consiguió salir en libertad. Un día cuando los dos estaban el la cárcel, Honorio le dijo a mi abuelo:
“Tío, esta noche nos escapamos, yo y otros dos mas, por las cloacas. Si no me voy, me van a matar”
Ahí es donde comienza la historia de Honorio, durante varios años en el monte, en la sierra, como “fugao”, que es como se les conoció en estas tierras a todo aquellos que tuvieron que huir.
También me contó mi abuelo otros muchos sucesos que le ocurrieron al luego Comandante Honorio: sus andanzas en la sierra, su acercamiento en ocasiones al pueblo, muchas otras que se contaban de él. Creo que en Villarta se le debía querer y admirar, hasta el punto de que el cura del pueblo estaba empeñado en que aquel niño que los “fugaos” habían dejado en la Sierra de Valtriguero, fuese de Honorio. Quizá queriendo restituir en parte, tanto daño como se le había hecho. Muchos años después se supo que el niño no era de Honorio, pero sí de una mujer y un hombre, compañeros de él, que vivieron las mismas circunstancias y penurias, aunque tuvieron más suerte que Honorio y lograron huir a Francia.
Entre las historias que escuché de Honorio, una de las que más me impresionó por su ternura, fue aquella del encuentro que tuvo Honorio en el tiempo en que se encontraba en la sierra, con su madre y su sobrina Eloisa. En las soledades de la sierra, el corazón fuerte se vuelve tierno ante el recuerdo del calor familiar . Honorio debió sentir esa llamada de la sangre y expresa su deseo a alguna persona del pueblo que le servía de enlace, de querer verlas, de sentir el calor de personas cercanas. El encuentro se produjo en una huerta que tenían mis abuelos en la garganta de la Virgen, lugar alejado del pueblo y “al otro lado de Guadiana”, que decimos los de Villarta. Un día de verano, las dos hermanas – la tía Marciana, madre de Honorio y mi abuela- con una niña pequeña-Eloísa-,atraviesan el viejo puente mesteño y medieval sobre el Guadiana; caminan por la vereda polvorienta y allí, en el fondo del valle está la huerta. Aún es temprano, pues no ha caído la tarde. Mientras esperan, van regando la huerta. La espera se hace interminable. La pequeña Eloísa, descalza juguetea y chapotea en el agua de la reguera. Está atardeciendo. Honorio toma sus precauciones. Sus compañeros se quedan arriba vigilando el horizonte.Ya es casi de noche y llega el momento en que Honorio aparece solo por la puerta de la huerta. Su madre corre hacia él y se funden en un abrazo interminable. Honorio mira a su alrededor buscando a la “niña de sus ojos”. Allí, bajo la higuera ve un ser pequeñito y dulce, de unos cinco años. Corre hacia ella, la toma en brazos y apretándola fuerte contra su pecho dice:
“mi Eloisilla, mi Eloisilla
Años después, cuando ya había muerto la madre de Honorio, la persona más cercana y más querida que le queda es Eloísa. Ella es la causa de que frenase su impulso de haber hecho una incursión en Villarta, haciendo justicia con aquellos que habían sembrado tanto dolor y tragedia. Pero supo tener temple y cabeza fría ante las noticias tan dolorosas que le llegaban de estos horrores y no quiso añadir más, tragándose su propio dolor.
Con el correr del tiempo,la traición y la venganza de aquellos que habiendo ya pasado los tiempos calenturientos de la Guerra, no supieron enfriar la sangre, dando la mano al ya casi inexistente enemigo y no cesaron en su empeño de acabar con todo resquicio de los republicanos, cayendo estos tres héroes, que aislados y solos en la sierra, todavía enarbolaban la bandera de la libertad.
El acto de hoy será el penúltimo de estos tres luchadores, de estos tres soñadores de la libertad….. El último acto nunca terminará. Siempre estará en el corazón, de todos aquellos que crean en la libertad y que saben que ellos pusieron con sus vidas las primeras piedras de los robustos cimientos de la democracia que disfrutamos y para lo cual, nunca debimos esperar cuarenta años.
Hoy es un día para recordar. Lejos de abrir heridas (como algunos piensan), hoy es el día en que cicatrizan tres heridas que llevaban 62 años abiertas.
No se me ocurren otras palabras más que “dignidad y justicia” para lo que hoy está sucediendo. En este día se termina con la indecente situación en la que se encontraban sus restos y sus familias.
Yo volveré a Villarta a juntarme con mis amigos (de derechas y de izquierdas) , con mis familiares (de derechas y de izquierdas) y a disfrutar de mi pueblo y de sus gentes (de derechas y de izquierdas). Y me sentiré orgulloso de Honorio y de los que como él dieron su vida para que todos fuéramos libres. Se lo debíamos, y nuestro tributo será recordarle.
Finalmente, me van a permitir, que en éste tan merecido homenaje a estas tres personas, cuyo nombre honramos más de medio siglo después de haber sido asesinadas, reivindique con fuerza un lugar en la historia de Villarta para Honorio Molina Merino. Yo, que llevo años investigando y preparando una historia de éste mi pueblo, he de decir que no ha habido un personaje en la historia de Villarta que haya trascendido tanto a nivel nacional como el comandante Honorio. En reconocimiento a su labor, a su lucha por las libertades y por sus ideales, Villarta debe dedicarle una calle o lugar público para que pueda ser recordado como hijo digno de tal mención.

Autor: José Luis Ramos

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas,
Tan solo decir que la narración, en todos sus conceptos para mi forma de pensar es preciosa, enhorabuena, Jose Luis.
Saludos

JCMOLINA dijo...

Enhorabuena Jose Luis:

Por fín un acto de justícia y gracias a tí un acto de homenaje.
Merecido homenaje de un ser humáno que representa los valores de resistencia contra la indignidad de los que aún habiéndo vencido quieren hacer desaparecer la memoria de la gente, borrar su presencia, su recuerdo, sus palabras... pero para los que pensamos que volver a su puéblo y con sus familiares más cercanos y con todos sus paisanos, no es un acto de venganza (algunos así lo creen), no es un acto de lucha, ni desentierro de ninguna batalla, no es un acto nada más que de reparación y de superación de una sociedad.
Este escrito, que tu y yo hemos comentado, en su contenido alguna vez, te honra y me hace felicitarte por ser "como los poétas, alguien que ha expresado cosas que yo he sentido".
Lo dicho, el ser humano de nuestro pueblo, que de forma más significativa aparece en lo libros de Historia, es decir el más conocido históricamente, por fín recibe un homenaje sin más pretensiones.
¡Viva la libertad!
Salud.

JCMOLINAG

Anónimo dijo...

Por fin "El comandante Honorio", se encuentra entre sus seres queridos. Habéis hecho una gran labor, es el mejor homenaje que se le puede hacer.

Anónimo dijo...

Celebro el homenaje a el comandante Honorio y que pueda estar enterrado al fin donde se merece, muy bonito y bien escrito el texto de José Luis, por cierto no caigo en quien puede ser José Luis alguien podía decir quién es si no molesta a nadie.

Anónimo dijo...

..............veo que en la comitiva llevando la urna, es Miguel el hijo de Dalmacio y la Ovidia de la tía Manolita. Os agradecería me indiquéis si tiene parentesco con los familiares del Comandante Honorio. Gracias.

Anónimo dijo...

grecias a jose luis por su relato, precioso en contenido y forma. Y tambien gracias por demostrar que el cariño hacia unos no es desprecio ni odio hacia nadie. Un ejemplo para todos.
erillas (juan carlos)

Anónimo dijo...

Una buena iniciativa, sería crear el primer museo sobre el “maquis” o los fugaos. La iniciativa podía partir con la reconstrucción de las rutas y asentamientos en las sierras, etnografía y modos de vida y supervivencia en el campo, para terminar en un espacio dedicado a la persona del comandante Honorio, historia, familia y tipo de vida en Villarta acondicionando una ruta que te llevase por la sierra para darse a conocer con este “achaque” y terminar en el pueblo en una casa de época, para terminar de rematarlo. La reconstrucción histórica no es nada complicada, dado que es relativamente reciente y estoy seguro que todavía se pueden encontrar elementos de atrezzo de la época, tanto civil como militar, así como alguna que otra documentación histórica. Hace ya tiempo vi un museo parecido en el País Vasco, en cuanto a los luchadores por la libertad de aquellas zonas y me pareció bastante curioso a la vez que interesante, el resto vendrá dado cuando las personas que vean la zona conozcan el interés ecológico de la misma.............como el gastronómico. En fin es solo una idea.............por algo se comienza. Un saludo del Ehpero.

Anónimo dijo...

Es preciso que recordemos tambien al amigo Rufito ,quien tanto esfuerzo y dedicacion puso por el comandante y los de la sierra.

www.lagavillaverde.org/comandante honorio.pdf

Anónimo dijo...

¡¡Esa bandera es anticonstitucional totalmente¡¡

Anónimo dijo...

Esa es la bandera por la que luchaba Honorio y era DEMOCRÁTICA, aunque no es la que reconoce la constitución; la del pollo es inconstitucional y antidemocrática.
No se si ves la sustancial diferencia.
Jero

Anónimo dijo...

(La iniciativa podía partir con la reconstrucción de las rutas y asentamientos en las sierras, etnografía y modos de vida y supervivencia en el campo)
de verdad Ehpero hay que reconstruir para que te quede claro la forma de vida y supervivencia.....

Anónimo dijo...

es injusto que dentro de un acto de verdadera justicia como recuperar los cuerpos de los 3 guerrilleros no se mencione ni a rufino ayuso fernandez y su hermano antonio ayuso fernandez que tanto lucharon y desvivieron por ello.salud compañeros. david cano gil ,dcanogil@gmail.com. y el que no este de acuerdo que me responda.