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jueves, 20 de agosto de 2015

PREGON DE FIESTAS 2015

  Este año Carmen la cartera ha sido la encargada de abrir las fiestas y ofrecer el pregón.  Mujer dinámica, que participa en mil actividades y dispuesta a conseguir imposibles a base de luchar. Si siempre me quejo de la escasa participación y asociacionismo que tenemos en Villarta, Carmen representa todo lo contrario.  

SR. Alcalde, miembros de la Corporación Municipal, vecinas y vecinos de Villarta de los Montes, visitantes y amigos, buenas noches a todos y gracias por acompañarme y asistir a este acto.

En primer lugar quisiera agradecer al Sr. Alcalde, Antonio Miguel la invitación para que una servidora fuera la pregonera de las fiestas patronales en honor a nuestra Sra. de la Antigua; mi primera reacción fue decir que no ya que no me encontraba preparada ni me sentía la persona más idónea para esta tarea (no creáis que es fácil hablar para tu pueblo); y después me dije: ¿y por qué no?, no soy una persona con una trayectoria importante ni siquiera con una preparación suficiente, pero como villarteña que soy hasta la médula podía hablar igual que la persona más inteligente de este mundo de las cosas de nuestro pueblo, y como dijo mi amiga Fidela: te pones la mano en el corazón, cierras los ojos y ya verás como sale, y os puedo asegurar que esto es cierto.

Me siento afortunada por haber nacido en esta tierra y más afortunada aún por poder vivir y trabajar en ella. Gracias a Dios con la profesión que tengo (todos sabéis que soy la cartera) he tenido la gran suerte de conocer a todos los vecinos de nuestro pueblo de varias generaciones y no sólo conocerlos, sino quererlos , respetarlos y admirarlos, he recibido mucho cariño y afecto de todos ellos y lo sigo recibiendo y creo que mi entrega hacia ellos ha sido sincera y de corazón. También he de decir de nuestros mayores que la gran mayoría sin saber leer ni escribir eran y son verdaderos libros andantes en cuestiones que nosotros no sabríamos ni hacer la o con un canuto, eran solidarios y entregados con sus vecinos, por eso a todos ellos que están en nuestra memoria y en nuestro corazón les quiero dedicar de manera muy especial este pregón, quizá nada de esto tenga que ver con un pregón de fiestas, ya que es un paisaje que no se ve, que no impresiona a los sentidos pero que conforta mucho espiritualmente.

Villarta al igual que el resto de España, se movía por ciclos y por las estaciones(hoy hasta las estaciones parece que han desaparecido y se convierten en dos, invierno y verano), se preparaba la tierra, la siembra, la recolección...Hoy todo esto ha cambiado mucho, los pueblos parecen pequeñas ciudades, cada uno en su casa encerrado , la vida se mueve a un ritmo frenético y todos vamos a ese ritmo , cansados y estresados, y como dijo Sta. Teresa:"hay muchas cabezas pérdidas por el demasiado trabajo".

Por eso ahora que llego el verano y con él las vacaciones y por supuesto nuestras fiestas es el momento de descansar del ajetreo diario y hacer aquellas cosas que durante el año no tuvimos tiempo, hay que aprender a priorizar y distinguir entre lo necesario y lo imprescindible y a ocupar nuestro tiempo en querer y enriquecernos con la compañía de los que tenemos cerca (uh que me enrollo).

Me he documentado de gente más inteligente que yo y también en internet para ver que se cuenta en un pregón y por lo que he podido observar se trata de hablar de la historia y patrimonio de nuestro pueblo, pero que creo que todos conocemos nuestra Iglesia, nuestra Virgen y su ermita, nuestro puente bajos las aguas ya lo explica bastante bien Teo Acedo en sus libros y en su pregón, y también conocemos nuestros hermosos paisajes el castañar, las hoces etc. y la fauna de nuestro entorno. Por eso yo quiero hablar de otras cosas que algunos habéis conocido muy bien, otros algo menos y nuestros jóvenes nada, me refiero a los oficios antiguos que había en Villarta y que muchos de ellos ya han desaparecido para siempre.

Los oficios aparecen siempre para remediar una necesidad o suplir una carencia en la vida social; cuando esa necesidad desaparece por la evolución o el progreso, el oficio desaparece también. Al llegar mi infancia ya algunos oficios habían desaparecido. El ultimo sacristán(Antonio Catrera), hacía años que se ganaba la vida en Madrid como recepcionista en el hotel Norte. Durante años a pesar de su voz poco agraciada y acompañándose de un armonio casi destrozado , desempeño su oficio acompañando los actos religiosos. La tía Presenta, la última santera encargada de la ermita y la huerta de la Virgen, vivía ya ciega sus últimos años sin más cariño que el de su perro "Sevillano".

Los barqueros una vez construido el puente tuvieron que dar nuevo rumbo a sus vidas.

Con la emigración de los años 50 y 60 decayó muchísimo la actividad agrícola y ganadera. Ya no fue necesario el porquero(Julián el de la Victoriana). Muchos de los que estais aquí recordareis la vuelta a casa al atardecer de los guarros de la "porca", los gruñidos desesperados de los animales por llegar cada uno a su casa, a su "tena", las carreras de los niños tras ellos. Era una fiesta. Así también ya no fue necesario el esquilador(el tío José), apenas pudo desempeñar su oficio el cestero Santiago Acedo y el tío Justiniano. Ya no fue necesario en caso de dolor de muelas acudir la peluquería de Angelito Tintola que con mala herramienta de dos o tres tirones te las sacaba, después te enjuagas con vinagre y a casa.

Pero no todos los oficios se habían perdido. De los que yo recuerdo empezaré por el aguacil o pregonero por tratarse hoy de un pregón, recuerdo como tocaba su trompeta el tío Desiderio en las esquinas y las viejecillas nos decían:"hijitas correr a ver que dice el pregón que no nos enteramos y nosotras a enterarnos pero más a reírnos (que éramos niñas) y comenzaba: Se hace saber que por orden del Sr. Alcalde...) Dios mío cuántos recuerdos.

Otro oficio perdido el Herrero en su fragua, había dos la del tío Amadeo y la del tío Goro que tenía su fragua en c/ Virgen de la Peña y allí que nos íbamos cuando salíamos de la escuela los medios muchachos "tío Goro , tío Goro nos deja dar al fuelle" y él con una paciencia infinita y mucho cariño "venga tirar de la cuerda para avivar las brasas", le veíamos calentar el hierro y trabajarlo en el yunque, herrando a las bestias que entonces había bastantes burros, mulos y algunos caballos.

Otro oficio el zapatero (ahora vamos a Herrera) en este gremio hubo varios, el tio Julián el Correo, Teófilo el de la Ángeles del fuelle, Graciliano patas cortas lo intentó un tiempo en el Royo y por supuesto mi abuelo Juan Agustín, el padre de mi madre (mi madre ha tenido dos padres y tres madres, pero eso es otra historia). Tenía la zapatería en la cámara de nuestra casa y a nosotras que entonces éramos tres hermanas (murió pronto) nos tenía nuestras hormas de zapatos que íbamos nosotras cómo princesas con las sandalias que nos hacía.

En aquellos entonces hubo fontanero, no recuerdo su nombre pero creo que vivía en la calle Virgen de la Antigua en la casa de la tía María de Máximo y le enseñó todo lo que sabía al torero.

También teníamos al tío Daniel el de la luz encargado de cobrar los recibos y solucionar los problemas de la luz con la empresa, por supuesto un carpintero, Mauricio, que se encargaba de las puertas y los muebles de aquellos entonces, me gustaba el olor de la madera y el serrín, también teníamos al tío Basilio el barbero y por supuesto maestros nacionales DOn Juan, Don Rodolfo y Doña Inocencia, esta última estaba en la escuela de la plaza y se encargaba de los cagones pero cuando llegábamos a primero con Don Juan ya casi sabíamos leer. Don Juan nos eseñó a vocalizar y diferenciar entre -b- de burro y -v- de Valencia, la -y- y la -ll- de Villarta. Don Rodolfo se marchó a Sevilla para buscar futuro para sus hijas.

Teníamos dos panaderías de leña (que ahora está muy de moda), pues dos había en nuestro pueblo "me llenan de orgullo todos estos recuerdos, no sé a vosotros", la del tío Aurelio y la de la tía Julia y no solo panadería sino bollería artesanal y una cosa muy curiosa los vales; nos mandaban nuestras madres a por el pan con ellos, los había de 1, 2 ó 3 panes.

Seguro que me dejo varios oficios en el tintero, no es con intención, pero había uno que me encantaba: El molino, había dos, el del Chorro y el del Pilar (que tiempos aquellos). Me encantaba subirme por las pilas, saltar de una a otra, correr por sus calles, el olor del aceite recién molido, recuerdo el calor que hacía dentro y ver a los molineros cargar el aceite y cuando llegaban a las casas (a la mía misma) vaciar los cántaros en los bidones, ¡qué olor tan fuerte! duraba días, y ese día pan recién hecho con aceite recién molido, ¡Riquísimo!

Ya casi terminando quiero tener un recuerdo muy muy especial para las mujeres de nuestro pueblo que fueron verdaderos pilares de la economía doméstica y la educación de los hijos, además de las tareas del hogar, se encargaban del cuidado de los huertos; arrancaban algarrobas o garbanzos, recogían las aceitunas, atendían al marido llevándole el avío a las "borras" o el cocido a era; compartían con el marido con resignación, los problemas comunes y siempre luchando por la familia y por los más débiles que había a su alrededor. Gracias a todas esas mujeres Villarteñas a las que hemos conocido y a las que por su entrega y coraje en todos sus aspectos de la vida, y porque las tocó vivir en una época de carencias y dificultades pero que no se amedrentaron ante los problemas y desgracias que les dió la vida, sino que con entrega se levantaban y luchaban cada día para hacer más fácil y llevadera la vida a todos los de su alrededor.

Las mujeres aunque en menor grado también desempeñaron algunos oficios. Se recuerda a la tía Ladisla, que tejía en su casa del Santo colchas de tiras y alforjas, las horneras que antes de la llegada de las panaderías, cocían el pan en un horno en sus casas reservándose como pago, unos panes para el sustento de su familia; la tostonera que voceaba su mercancía y cambiaba los tostones por garbanzos; su ganancia consistía en que ella recibía un vaso con colmo y a tí te daba un vaso lleno pero igualado el borde con un rasero. En los momentos difíciles de un parto siempre había una partera que ayudaba en la difícil tarea de traer hijos al mundo. Tampoco faltaba una sanadora como mi abuela Estefana, que siempre estaba dispuesta con especial habilidad a poner en su lugar un hueso, distender un tendón o aliviar un músculo dolorido.

Ya para terminar y antes de la despedida, ya que nos encontramos en la plaza, quiero recordar con todo mi corazón a mi padre que como algunos sabéis, durante algunos años regentó el Bar de la Plaza, y entonces no era como ahora, las mesas eran de madera, las sillas de junco y sin respaldo (para mí un recuerdo encantador), y la gente a partir del día 13 iba a coger mesa porque entonces eran verdaderas aglomeraciones.

Ya me despido, disculpe Sr. Alcalde y demás vecinos de Villarta porque estando en el Ayuntamiento y no en la Iglesia, esto puede parecer más un sermón que un pregón, y esque todo en mi vida es una pura contradicción; me daré por satisfecha si no les ha resultado demasiado aburrido.

Y ahora os invito a que aparquemos por unos días nuestras preocupaciones y diferencias y nos dispongamos a vivir con intensidad nuestras fiestas en honor a la Virgen de la Antigua y a disfrutar de la compañía de nuestros familiares, amigos y vecinos; y conseguir que sean tan cercanas y entrañables como siempre han sido.

VIVA LA VIRGEN DE LA ANTIGUA!!

VIVA EL PUEBLO DE VILLARTA!!

Gracias a Carmen y Alba por facilitarnos el pregón.

2 comentarios:

BLOG DE JOSÉ LUIS dijo...

No pude estar el día 13 para escuchar el pregón. Ahora que he tenido la oportunidad de leerlo,Carmen, sólo decirte FELICIDADES.

Anónimo dijo...

Lo acabo de leer me ha encantado. Muy entrañable. Enhorabuena Carmen.